Stripper sexy se quita la ropa mostrando su polla dura
El tipo llegó sudando con ese body ajustado que apenas le tapaba el rabo, moviendo las caderas como si supiera que le iban a comer vivo. Se quitó el pantalón de látex negro con un tirón y dejó al aire esa verga gruesa y palpitante que ya goteaba por la punta, brillando bajo las luces rojas del escenario. Las tías en primera fila se mordían los labios al ver cómo se agachaba lentamente, con el culo prieto apretando los huevos mientras se quitaba la camisetita mojada de sudor. Se la chupó con dos dedos y se la pasó por la cara, dejando un rastro de líquido salado que le corrió hasta el cuello. Un gruñido gutural salió de su garganta cuando una morra del público le gritó '¡échale huevos, cabrón!' y le lanzó un billete de veinte arrugado. Él lo agarró, se lo metió entre los dientes y se arrancó el tanga de red, mostrando ese culito firme que pedía a gritos que lo empotren contra la barra. Las luces se apagaron un segundo y, cuando volvieron, ya estaba sobre la mesa, con la polla dura como un mástil clavándose en la boca de una rubia que no paraba de babearle. Los gemidos se mezclaban con el sonido húmedo de su verga entrando y saliendo de esa garganta caliente, mientras él le agarraba la nuca y se la follaba sin piedad. El sudor le caía por la espalda marcada, los abdominales marcados temblaban con cada embestida y los huevos le golpeaban el culo a la morra que tenía detrás, desesperada por sentir esa carne dura partiéndole el coño. Cuando por fin se corrió, fue un diluvio blanco que le salpicó la cara, el pelo y hasta los pechos de las que estaban más cerca, dejándolas con la ropa empapada y los coños más mojados que nunca. El escenario quedó hecho un desastre de condones rotos, billetes arrugados y gemidos ahogados, pero nadie quería irse todavía, porque sabían que esto apenas había empezado.