La Victoria de tetas enormes se la chupa a ciegas
Victoria llevaba meses provocando con ese culo prieto y esas tetas que rebotaban como gelatina al caminar, pero hoy decidió que era hora de dejarlo todo claro: se arrodilló frente a él con las medias rotas y le soltó que quería sentir esa polla monstruosa reventándole la boca sin piedad. Él, que ya estaba más duro que un palo de amasar, no necesitó más invitación: le agarró la nuca con fuerza y le clavó la verga hasta la garganta mientras ella jadeaba con los ojos llorosos y los labios hechos un amasijo alrededor de su tronco venoso. Cada embestida le arrancaba un gorgoteo húmedo y un hilo de babas le resbalaba por la barbilla hasta aterrizar en sus tetas, que se sacudían con cada empujón salvaje. Victoria, lejos de echarse atrás, se agarraba con las uñas a sus muslos musculosos y le suplicaba más grueso, más profundo, que no parara hasta ahogarla en su propio vómito de leche espesa. La polla, empapada en saliva y sudor, brillaba bajo la luz tenue mientras ella, con los labios hinchados y el aliento entrecortado, alternaba entre tragarla entera y dejarla salir solo para lamerle el glande morado y baboso antes de volver a engullírsela hasta el fondo. Él, sin poder aguantar más, le agarró del pelo y le metió hasta las amígdalas mientras notaba cómo el coño de Victoria se le mojaba solo de imaginarse empalada en esa verga que le partía la boca sin compasión. Los gemidos guturales de ella se mezclaban con los sonidos húmedos de su garganta siendo penetrada sin piedad, y cuando por fin él sintió que los huevos se le tensaban como dos pelotas de ping-pong, la sacó de golpe y le escupió un chorro gordo de leche caliente directamente en la cara, cubriéndole las tetas, la boca y hasta los párpados con su corrida espesa y pegajosa. Victoria, jadeante y con la cara convertida en un lienzo de semen, se lamió los labios y sonrió con malicia mientras se limpiaba las tetas con los dedos para luego chupárselos con morbo, dejando claro que no se conformaba con un solo trago de esa polla que le había dejado la garganta hecha un desastre.