Scarlet Mika se deja empotrar por un negro mientras su marido mira
Ese negro tenía una polla que no cabía en mi boca, pero me la metí entera como si fuera un desafío personal. Mike Chapman, mi marido, estaba ahí, viendo cómo ese desconocido me partía el coño con cada embestida, cómo mis tetas naturales rebotaban con cada choque de sus caderas contra las mías. Yo gemía fuerte, no por placer, sino por venganza, porque sabía que esto lo iba a destrozar. El negro me agarró de las nalgas, me abrió más para que su verga entrara hasta las pelotas, y yo solo pensaba en los ojos de mi marido, en cómo se le ponía la cara cuando veía que otro hombre me llenaba mejor que él. Me corrí gritando, pero no por el negro, sino por el orgasmo de humillación que le estaba dando a Mike. En más de 13 minutos, ese desconocido me usó como una perra, y yo lo dejé, porque nada se sentía mejor que ver a mi marido sufrir. Al final, cuando el negro me llenó el coño de leche, Mike no dijo nada, solo se quedó ahí, como un perdedor, mientras yo me limpiaba con los dedos y sonreía.