Loreto Smith descubre el sexo duro y se vuelve una puta insaciable
El sonido de mi respiración agitada llenaba la habitación mientras me mordía el labio, sintiendo cómo el calor me subía por el cuerpo al verlo por primera vez. Te voy a contar cómo Gennaro me enseñó a ser una perra que no puede parar de gemir, ¿crees que podrías aguantar lo que yo aguanté? Al principio, solo quería probar, pero en cuanto sentí su polla gruesa entrando en mi coño mojado, supe que esto no sería un juego. Me retó a ver si podía tomar toda su verga sin quejarme, y te juro que me encantó el desafío. Cada vez que me empotraba contra la pared, mis tetas rebotaban y mis gritos se mezclaban con el sonido de su piel chocando contra la mía. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo mi culo se aprieta alrededor de tu polla? Gennaro me hacía rogar por más, pero en más de 26 minutos de escena, fui yo quien lo dejó temblando. Al final, mi lencería estaba tirada en el suelo, manchada de su leche y mi propia excitación, y solo el olor a sexo llenaba el aire.