Mi jefa colombiana suplica que le rompa el culo con mi verga negra
No me importa que no entienda una mierda de inglés, porque lo que sí entiende es cómo gemir cuando le meto la polla hasta las pelotas. Todo empezó cuando Natydelgado se arrodilló frente a mi escritorio, mirándome con esos ojos de puta sumisa que piden a gritos ser dominadas. Le ordené que se quitara ese vestido ajustado y me la chupara como una profesional, y no tardó en obedecer, tragando mi verga con tanta ganas que casi me corro en su boca. Pero yo sabía que quería más, así que la puse a cuatro patas en mi escritorio y le empotré el culo sin piedad, escuchando sus gritos cada vez que mi polla le llegaba hasta el fondo. Le agarré las tetas mientras la embestía, sintiendo cómo su coño mojado se apretaba alrededor de mi verga como si no quisiera que me saliera. Cuando le di permiso para correrse, se vino tan fuerte que casi se desmaya, pero yo seguí follándola hasta que suplicó que parara. En más de 10 minutos de escena, la dejé marcada, temblando, con una sonrisa de puta satisfecha. Ahora sabe que no es mi jefa, sino mi sumisa.