Arvenyx domina a su esclavo con una máquina de follar su culo
Él estaba arrodillado, con el culo al aire y el corazón latiendo de miedo, mientras yo ajustaba la máquina para que su agujero recibiera cada embestida sin piedad. Mi coño se mojaba al verlo temblar, sabiendo que no podía escapar de lo que le esperaba. Le ordené que se quedara quieto mientras el juguete enorme se hundía en su culo virgen, haciendo que gritara como una perra en celo. Cada empujón lo hacía gemir más fuerte, y yo disfrutaba viendo cómo su cuerpo se sacudía con cada impacto. Le dije que no se corriera hasta que yo lo permitiera, y eso lo volvió loco de frustración. Cuando por fin le di permiso, su leche salió a chorros mientras yo me reía de su patética sumisión. Al terminar, le susurré al oído: '¿Te gustó ser mi juguete, esclavo?'