UglyBoy se arrodilla ante los pies de una diosa dominatrix
Me mordí los labios cuando Arachne se quitó los tacones, rozando sus uñas pintadas contra mi mejilla como advertencia. Sabía que llevaba días provocándome, mandándome fotos de sus tobillos atados con ligas, rozando sus pies húmedos contra mi polla cada vez que pasábamos cerca, hasta que al fin perdí el control. Me arrodillé sin que nadie lo ordenara, y ella me empujó la cabeza contra sus plantas sucias, obligándome a chupar sus dedos uno por uno entre risitas burlonas. Sentí el sudor de sus arcos, el peso de sus empeines aplastando mi lengua, mientras gemía como un perrito sucio. No paró hasta que me llené la boca con sus diez dedos, mordisqueando los talones con desesperación. Cuando la dejé correrse sobre mi cara, el rímel corrido le quedó pegado en mis cejas. Después, sus calcetines desechables quedaron tirados en el suelo, manchados con mi saliva.