James Saunders se corre como un animal salvaje
James Saunders me tuvo toda la tarde con la polla dura, mandándome fotos de su verga gorda y brillante, rozándose contra la tela de sus calzoncillos ajustados. Yo me moría de ganas, pero él se hacía el difícil, dejándome con el coño mojado y los pezones duros cada vez que me acercaba. Hasta que no aguanté más y le arranqué la ropa, metiéndole la mano en los calzoncillos para sentir su polla caliente y palpitante. Él gruñó como un animal cuando le apreté las pelotas, y entonces me empujó contra la pared, levantándome las piernas para clavarme su verga hasta hacerme gemir. Cada embestida me sacudía entera, sintiendo cómo su polla me llenaba hasta el cuello del útero, mientras él me mordía el cuello y me decía putas guarras al oído. Cuando por fin se corrió, me llenó toda de leche espesa, y yo solo podía pensar en lo bien que me había sentido, sabiendo que había logrado romperle la paciencia.