Larissa Almeida se moja en la ducha y me sorprende con su coño
La vi entrar al baño con esa sonrisa pícara que ya me ponía duro, pero no esperaba que se quitara la ropa tan rápido. Larissa Almeida, esa brasileña de tetas naturales que rebotan con cada movimiento, empezó a enjabonarse sin dejar de mirarme. Me acerqué por detrás y le metí la mano entre las piernas, su coño ya estaba mojado, caliente, y cuando le toqué el clítoris gimió tan fuerte que el espejo vibró. Le mordí el cuello mientras le metía dos dedos, ella se arqueó y me pidió que la empotrara contra los azulejos. Saqué mi polla y la froté contra su culo antes de clavársela de una estocada, su carne se abrió para mí como un guante ajustado. Empezó a gemir más fuerte, a pedirme que la follara más duro, que no parara, y cuando le agarré las tetas y le apreté los pezones, perdió el control. Sentí cómo su coño se apretaba alrededor de mi verga, cómo sus uñas se clavaban en mis hombros, y entonces me corrí dentro de ella, llenándola hasta que las caderas chocaron contra su culo. Fue una escena salvaje, en más de 14 minutos de puro placer, donde descubrí que Larissa Almeida es una puta insaciable bajo esa fachada de inocente.