Vasya silvia te va a llenar la boca de leche caliente
Te voy a contar cómo fue la mañana en que me encerraba en el baño con mi juguete favorito, temblando de excitación porque en cualquier momento podía entrar mi novio. "¿Te gustaría estar en su lugar?", me preguntaba mientras me arrodillaba frente al espejo, con el dildo gigante entre los labios, sintiendo cómo me llenaba la boca hasta las pelotas. Cada gemido lo ahogaba contra mi mano, mordiendo el labio para que no me escucharan, pero el placer era demasiado intenso. La saliva caía en hilos gruesos mientras lo chupaba sin piedad, imaginando que era tu polla la que me empalaba hasta hacerme tocar el cuello del útero. Las gotas de sudor resbalaban por mis tetas pequeñas, y el sonido del juguete golpeando contra mis dientes me volvía loca. En un momento, escuché pasos afuera y me paralicé, con el corazón a mil, pero no pude parar: necesitaba correrme. Cuando por fin lo saqué, el dildo brillaba cubierto de mi saliva, y yo tenía los labios hinchados y rojos. Me limpié la boca con el dorso de la mano, dejando una mancha blanca en mi piel, y guardé el juguete en el cajón antes de que alguien entrara.