Gringo musculoso se deja chupar la polla hasta correrse
El gringo del gimnasio siempre andaba con esa polla enorme marcando el pantalón, y cuando se bajó los shorts, el otro no pudo resistirse a arrodillarse y empezar a chupar esa verga dura como piedra. La saliva le caía por la barbilla mientras le lamía los huevos y le metía la lengua hasta el fondo, haciendo que el musculoso se retorciera de placer. Con una mano le agarraba el culo perfecto, apretando esos músculos duros mientras con la otra le masturbaba la polla goteando. El gringo gemía fuerte, con la boca llena de saliva, mientras el otro le escupía en la cara y le pasaba la lengua por los labios. Cuando el musculoso ya no aguantó más, le agarró la cabeza y le explotó en la boca, llenándole la cara de leche espesa que le chorreaba por el mentón. El otro se limpió con los dedos, relamiéndose, mientras el gringo se dejaba caer en el suelo, exhausto pero satisfecho. La polla todavía goteaba semen, y el otro no pudo evitar meterle un dedo en el culo para sentir cómo le temblaba de placer.