Chico sumiso se traga polla enorme antes de empotrarse
El chico llevaba horas mirando la verga gruesa del macho con ojos de cordero degollado, mordiéndose el labio inferior mientras se le escapaban gemidos ahogados. Cuando el tipo le agarró la cabeza con fuerza y le metió la polla hasta la garganta sin avisar, el sumiso no pudo evitar que se le escapara un quejido de placer mezclado con asfixia, con la saliva resbalando por sus labios mientras intentaba respirar por la nariz. El macho le escupió en la cara para lubricarle mejor el culo antes de empujarle contra el sofá, obligándole a arquear la espalda con las manos atadas a la espalda con un cordel que le quemaba los tobillos. El chico gemía como una puta en celo mientras le metían los dedos para abrirle, sintiendo cómo le dolía pero le excitaba al mismo tiempo, con la polla dura como una piedra rozándole el culo cada vez que el macho se acercaba a empotrarle. Cuando le arrancó el tanga de un tirón y le escupió en el agujero, el chico no pudo evitar soltar un improperio entrecortado, pero el tipo le tapó la boca con la mano mientras le susurraba al oído que se callara o le daría más fuerte. Las embestidas llegaban profundas y brutales, con cada golpe haciendo que el chico se retorciera de placer y dolor, sintiendo cómo la polla le llenaba hasta ahogarle por dentro mientras le dejaba marca en las nalgas. El macho se corrió dentro sin avisar, llenándole el culo de leche caliente y espesa, y el chico no pudo evitar correrse también al sentir el calor inundándole por dentro, gritando como un animal mientras se le escapaba el orgasmo entre susurros de sumisión. El tipo le soltó el cordel y le dejó caer sobre la alfombra, jadeando mientras le limpiaba los restos de corrida de las nalgas con la mano antes de darle una palmada en el culo y marcharse sin mirar atrás, dejando al chico tirado ahí, con el culo bien abierto y la boca aún temblorosa de tanto tragar.