Culo gordo de gay cachondo se deja empotrar duro
El tipo tenía un culo redondo y carnoso que no podía dejar de mirar cada vez que se agachaba a recoger algo en el gimnasio. Un día, después de la ducha, lo vio solo en los vestidores, con el pantalón bajado hasta las rodillas, mostrando ese trasero perfecto para una buena follada. Se acercó sigiloso, le pasó la mano por la espalda y le susurró al oído: 'Ese culo me tiene loco, ¿me lo dejas chupar?'. El otro, con una sonrisa pícara, se dio la vuelta y le agarró la polla ya dura, gimiendo mientras se la frotaba contra su entrepierna. Lo empujó contra la pared y le bajó los calzoncillos, dejando al descubierto un culo prieto y bien mojado, listo para recibir embestidas profundas. Le escupió en el agujero y le metió dos dedos, haciendo que el gay gritara de placer. Con la polla bien lubricada, se la clavó hasta el fondo, sintiendo cómo su culo apretado lo envolvía por completo. Cada embestida era más fuerte, más rápida, hasta que el tipo empezó a gemir como una puta, pidiendo más duro, más rápido. El otro lo agarró de las caderas y lo embistió sin piedad, sintiendo cómo su polla entraba y salía de ese culo caliente. Cuando ya no pudo aguantar más, se corrió dentro, llenándolo de leche caliente mientras el gay gritaba de placer. Se quedaron pegados un rato, jadeando, hasta que el tipo se dejó caer al suelo, satisfecho y con el culo bien usado.