Viudo obsesionado con la novia de su hijastro y la seduce
El olor a perfume caro flotaba en el aire cuando Maya Kendrick se inclinó para recoger el vaso que se le cayó, mostrando sin querer el encaje negro de sus bragas. El viudo, Charles Dera, no pudo apartar la mirada de su culo redondo mientras ella se movía por la cocina, rozando su cadera contra su pierna a propósito, sabiendo que lo estaba volviendo loco. Llevaba días provocándolo: fotos en bikini, miradas largas, roces "accidentales" en el pasillo. Él aguantó hasta que, en más de 15 minutos de escena, no pudo más: la empujó contra la mesa, le arrancó el short ajustado y hundió los dedos en su coño mojado. Ella gimió cuando él le mordió el cuello, pero no se resistió, arqueando la espalda para que su polla dura entrara de una estocada. La penetró con fuerza, sintiendo cómo sus paredes apretadas lo envolvían, mientras ella lo montaba a horcajadas, sus tetas pequeñas rebotando con cada embestida. El viudo la agarró del pelo, tirando hacia atrás para ver cómo su boca se abría en un grito ahogado. Cuando por fin se corrió, el semen blanco manchó sus muslos, mezclándose con el sudor de ambos. Al terminar, el sujetador de encaje quedó colgando de la lámpara, olvidado en el calor del momento.