Anuskatzz cabalga una polla monstruosa con su culo estrecho
La habitación estaba inundada de luz tenue y olía a sudor y lujuria cuando me deslicé sobre el colchón, con los tatuajes brillando bajo las velas. Llevaba días imaginando esto, rozando su torso con los pezones duros, sintiendo cómo su polla crecía contra mi culo mientras nos besábamos en la cocina, en el baño, en cada esquina de la casa. No aguantaba más los suspiros reprimidos, la necesidad de sentirlo entero dentro de mí, de escucharlo gruñir mientras me abría de par en par. Me subí a horcajadas y guié su verga con mis dedos mojados, gimiendo al sentir cómo mi culo se estiraba como nunca, tragándose cada centímetro grueso hasta que sus huevos golpearon mi piel. El sonido de mi respiración entrecortada se mezclaba con el chasquido de sus caderas contra las mías, y cuando aceleró el ritmo, hundiéndose más fuerte, mi coño latía al ritmo de los golpes. Los tatuajes de mis muslos se ponían tensos con cada embestida, y supe que no pararía hasta que me hiciera gritar su nombre. Cuando por fin se dejó ir, llenándome de leche caliente, apreté los muslos alrededor de su cintura, sabiendo que la próxima vez sería aún más salvaje, con su polla hundiéndose hasta hacerme tocar el fondo. Y cuando me miró con esa sonrisa de satisfacción, supe que no sería lo último que me rompería.