Gemidos de chico gamer olvidando el mute en partida
Oyendo su respiración entrecortada al otro lado del auricular mientras la pantalla mostraba la partida en curso sentí que debía retarlo a una apuesta directa para comprobar si aguantaría mis exigencias sin rendirse. Le lancé el desafío por voz para ver quién suplicaba primero y él contestó con un tono ronco que me hizo apretar las piernas de inmediato. Me quité la ropa interior y comencé a frotar mi clítoris hinchado mientras escuchaba cómo su mano subía y bajaba sobre su polla dura con sonidos húmedos que llenaban mis oídos. Sus pedidos de permiso para correrse me provocaron tanto que introduje dos dedos en mi coño y los moví en círculos lentos al principio para después acelerarlos siguiendo el ritmo de sus quejidos. La rivalidad creció cuando describió cómo me penetraría y yo respondí con mis propios gemidos para obligarlo a perder el control antes que yo. En más de 10 minutos de escena ambos seguimos compitiendo con palabras y ruidos cada vez más intensos hasta que sentí las primeras contracciones de mi orgasmo apretando los dedos con fuerza. Sus lamentos masculinos subieron de tono y supe que él también estaba al límite sin poder contenerse más. Después de todo quedó su camisa arrugada tirada junto al ratón.