Puta lujuriosa recibe verga por el culo mojado
La morra no podía esperar más, se había masturbado pensando en su polla dura desde que lo vio en el bar la noche anterior. Cuando él llegó a su casa y le soltó un '¿te apetece un polvo rápido?' ella ya tenía el coño empapado y el culo temblando de ganas. Le arrancó la camisa de un tirón mientras él le mordisqueaba el cuello y le apretaba las tetas con fuerza, haciéndola gemir como una perra en celo. Sin perder tiempo, la puso a cuatro patas sobre el sofá y le bajó el short hasta las rodillas, dejando su culo redondo y rosado al aire, listo para ser empalado. Con la polla bien dura y brillante por el pre, le escupió en el culo para que entrara más fácil, y ella respondió arqueando la espalda y empujando hacia atrás como una zorra insaciable. Las primeras embestidas fueron lentas pero profundas, haciéndola gritar cada vez que su verga le rozaba el punto más sensible, hasta que él decidió aumentar el ritmo y darle caña de verdad. La polla entraba y salía con fuerza, empapada por los jugos que le resbalaban por los muslos, mientras ella no paraba de gritar 'más fuerte, no pares, métemela toda' como si no hubiera mañana. Cuando notó que él estaba a punto de correrse, se agachó un poco más y le agarró los huevos para que no se aguantara, sintiendo cómo se le tensaban antes de soltarle todo el semen caliente en la boca entreabierta. Ella tragó con avidez cada gota mientras seguía moviendo el culo contra su verga, que aún no se había ablandado del todo, hasta que por fin se desplomó sobre el sofá, exhausta pero con una sonrisa de oreja a oreja, sabiendo que esa noche no sería la última vez que se vieran.