Editora cachonda se deja reventar el coño en la oficina
La editora llevaba meses babeando cada vez que el jefe le pasaba cerca, rozando sin querer su culo respingón con la polla dura bajo el pantalón... Un día, cuando él cerró la puerta del cuarto de archivadores, ella ya no pudo aguantar más: se bajó las medias, se levantó la falda hasta el ombligo y se agachó, mostrando su coño bien mojado y listo para recibir cada embestida. El jefe no perdió tiempo, le arrancó el tanga con los dientes y empezó a metérsela hasta el fondo, escuchando cómo gemía como una puta cada vez que le clavaba los dedos en las caderas. La mesa de la oficina se sacudía con cada embestida, los papeles volaban y el sonido de los choques de piel contra piel llenaba el aire. Ella se mordía los labios, temblando, sintiendo cómo la polla enorme de su jefe la llenaba por completo, mientras él le tiraba del pelo y le ordenaba que no se detuviera. Cuando ya no pudo más, él sacó la polla brillante de tanto fluido y le explotó la cara, corriéndose con un gruñido ronco. Ella, aún jadeando, se limpió la saliva con los dedos y sonrió, sabiendo que esto no había terminado todavía...