Gata del estado se corre en juego 3d cachondo
La muy perra llevaba ese uniforme ajustado que le marcaba hasta el último pliegue de sus nalgas redondas y ese par de tetas que parecían dos sandías a punto de reventar por el escote. Desde que arrancó el juego, no podía quitar los ojos de su enorme verga digital que palpitaba en pantalla, gruesa como un brazo y con venas marcadas que le daban un aspecto brutal. Al primer clic en su coño virtual, ya estaba mojada como una puta en celo, gimiendo de anticipación mientras se imaginaba cómo le iba a empotrar esa bestia de carne. Cuando la gata se le tiró encima con ese culito prieto moviéndose en círculos, él le agarró las tetas con fuerza y le dio una embestida que le hizo chillar como una loca, con los pezones duros como piedras. Cada vez que la penetraba hasta el fondo, el sonido de sus cuerpos chocando resonaba en el cuarto, mezclado con los gemidos ahogados que salían de su garganta cuando le metía la polla hasta la empuñadura. Ella no paraba de mover las caderas como una posesa, pidiendo más embestidas profundas mientras se le escapaban gotas de sudor por la frente. La gata se arqueó de placer cuando él le chupó los pezones uno por uno, mordisqueándolos hasta que ella no pudo aguantar más y se dejó llevar por el orgasmo más intenso que había sentido en años. La simulación era tan real que hasta podía sentir el calor de su aliento en el cuello cuando le susurró al oído que quería que se corriera otra vez, esta vez con la polla bien metida en su coño empapado. Él no se hizo rogar: la tumbó boca arriba, le abrió las piernas de par en par y se la empaló con un empujón que la dejó sin aire, sintiendo cómo su verga dura le abría el coño por completo. Los gritos de ella llenaron la habitación cuando la embistió con furia, sus tetas rebotando al ritmo de cada penetración, hasta que ambos acabaron sudorosos, jadeantes y con el cuerpo temblando de placer. Al final, la gata se dejó caer sobre él, exhausta pero con una sonrisa de oreja a oreja, mientras le susurraba que quería más, que esa polla digital era la mejor que había probado nunca.