Mototaxi no pudo controlar su corrida de 40 minutos
El tipo apenas subió a la moto y ya notó que la polla le latía como nunca, pero lo que no esperaba era que la pasajera le rozara el culo con sus tetas mientras se agarraba fuerte de él. La puta no llevaba ropa interior y cada vez que el motor aceleraba, su coño mojado se frotaba contra el asiento, dejando un charco de excitación. El chofer, con la polla a punto de reventar, la miró por el espejo y vio cómo ella se mordía los labios, gimiendo bajito mientras le clavaba las uñas en los hombros. No aguantó más y la empujó contra el respaldo, levantándole la falda para meterle la lengua en el coño mientras le sobaba las tetas. La muy puta gemía cada vez más fuerte, pidiendo que se la metiera ya, que no podía esperar. El tipo le arrancó el tanga de un tirón y le clavó la polla hasta el fondo, embistiéndola con tanta fuerza que la moto se sacudía como loca. La puta gritaba de placer, pidiendo más, más duro, hasta que el tipo no pudo más y le soltó toda la leche en el culo, corriéndose como nunca antes. Cuando bajó, ella se limpió la boca y le dijo que quería repetir la próxima vez, pero él ni siquiera pudo hablar, todavía jadeando de lo intenso que había sido todo.