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Músculos sudados se empotran sin parar en baño

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Estúdio Gaydudez

Los dos cuerpos musculosos se tropezaron en el baño del gimnasio cuando Beau, con el torso brillante de sudor, giró para agarrarse del lavabo y dejar al descubierto su culo prieto y redondo. Sumner no pudo resistirse, acercándose por detrás con su verga ya dura y palpitante que se frotaba contra las nalgas firmes del otro. Primero le lamió el hueco entre las piernas, notando cómo el vello rizado le hacía cosquillas en la lengua mientras el moreno gimoteaba y empujaba el culo hacia atrás buscando más contacto. Sumner le escupió en el culo, masajeando el agujero con los dedos antes de hundir la polla gruesa y sin prepucio hasta el fondo, arrancándole un aullido de placer. Beau se agarraba al borde del lavabo con los nudillos blancos, la cabeza echada hacia atrás y la boca abierta dejando escapar gemidos guturales cada vez que el moreno lo embestía con fuerza, haciendo que el agua del grifo vibrara con los golpes. Sumner le agarró las caderas con fuerza, clavando las uñas en la carne sudada mientras su verga entraba y salía a ritmo frenético, dejando marcas rojas en el culo pálido que ya brillaba con un sudor pegajoso. El moreno se corrió primero, gruñendo como un animal y llenándole el culo de leche espesa que se escurría por sus piernas cuando Sumner lo sacó bruscamente para darle la vuelta. Sin perder tiempo, se arrodilló y se tragó toda la polla empapada en saliva, ahogándose un poco con la punta gruesa antes de bajarla hasta la garganta y sentir cómo el otro le agarraba la cabeza con desesperación. Lo dejó exhausto, con la boca llena de leche caliente y el sabor salado del semen mezclado con el sudor de ambos cuerpos pegados. Sumner lo empujó contra la pared, le escupió en el agujero otra vez y, sin piedad, se la clavó hasta el fondo mientras ambos gritaban al unísono, sus pollas duras chocando contra el vientre del otro antes de correrse los dos a la vez, dejando el baño convertido en un desastre de fluidos y gemidos ahogados.

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