Chico sumiso empalado en verga gruesa tras mamarla
El culito prieto del chico ya estaba más que listo cuando por fin se agachó para tragarse aquella polla enorme que le colgaba del pantalón ajustado. El jockstrap apenas disimulaba la dureza del chaval, que gemía con cada trago mientras sus labios se llenaban de venas gruesas y calientes. El tipo mayor lo agarró de la nuca sin piedad, hundiendo su boca hasta la garganta mientras el joven forcejeaba entre arcadas y saliva espesa que le resbalaba por la barbilla. No pasó ni medio minuto antes de que el chico, borracho de lujuria, se subiera a horcajadas sobre el regazo del macho y empezara a cabalgarla sin pudor, sintiendo cómo aquella verga le abría el culo como nunca antes. Los gruñidos del dominador se mezclaban con los gritos agudos del sumiso, que se clavaba hasta el fondo una y otra vez, sintiendo cómo el glande le rozaba las entrañas mientras la punta le golpeaba el punto más sensible. La piel le ardía, el sudor les corría por la espalda y el sonido de carne contra carne era música para sus oídos. El chico, rendido, se dejó caer hacia atrás apoyándose en las rodillas del macho, arqueando la espalda mientras este lo empotraba con embestidas brutales que le hacían ver estrellas. Cada empujón le arrancaba un quejido ronco, cada sacudida le recordaba quién mandaba allí, hasta que por fin el joven no pudo más y se corrió a chorros sobre el vientre del tipo, dejando manchas blancas que se mezclaban con el semen que ya le goteaba por los muslos. El dominador, lejos de acabarse, lo sujetó con fuerza y lo obligó a seguir moviéndose hasta que él mismo se descargó dentro del chico, llenándolo de leche caliente que le resbalaba por las nalgas apretadas. Entre gemidos entrecortados y respiraciones agitadas, los dos quedaron jadeando, el uno encima del otro, con los cuerpos pegados y los alientos entrecortados por el esfuerzo. La polla, aún dura como el mármol, seguía enterrada en aquel culo que no quería soltarla, mientras el chico se mordía el labio inferior, sabiendo que esta no sería la última vez que se dejaba dominar así.