Novio musculoso somete al nerd tatuado y lo llena
El tipo más fuerte del edificio había estado coqueteando con él desde que se mudó, pero hoy el nerd no podía aguantar más: mientras se quitaba las gafas sudoroso, el musculoso lo empujó contra la pared del cuarto con un gruñido y le arrancó la camiseta ajustada de un tirón. La piel tatuada brillaba bajo la luz tenue mientras las manos grandes le apretaban los hombros, obligándolo a arquear la espalda y soltar un gemido ahogado cuando sintió el bulto enorme apretarse contra su culo por encima del pantalón ajustado. Sin perder tiempo, el macho le bajó los jeans hasta las rodillas con rudeza, dejando al descubierto la polla delgada pero palpitante del nerd, que ya goteaba por la excitación, mientras sus muslos temblaban al sentir el aire frío acariciar su piel húmeda. El musculoso escupió en su propia mano y se la pasó por el grueso tronco antes de apoyarlo contra el agujero virgen del nerd, que se retorció al primer contacto y empezó a balbucear palabras sucias entrecortadas por los empujones bruscos que lo ensanchaban sin piedad. Cada embestida resonaba en el cuarto como un golpe seco, mezclado con los gritos roncos del nerd, que se agarraba a la mesa de centro mientras el macho lo empotraba con furia, moviendo las caderas como si no hubiera mañana. La polla del musculoso entraba y salía con un sonido húmedo y baboso, dejando rastros de pre-semen en los muslos del nerd, que ya no podía controlar los tirones de su propio orgasmo inminente. Cuando por fin el macho lo llenó de leche espesa hasta el fondo, el nerd se corrió sin tocarse, disparando chorros blancos que mancharon el suelo de madera mientras gemía como una puta en celo, con el culo bien abierto y el cuerpo temblando de satisfacción. La mancha pegajosa bajo su cuerpo era la prueba de que el musculoso había dejado su marca, y el nerd solo atinó a quedarse ahí, jadeando, con los tatuajes brillando bajo el sudor y el olor a sexo inundando el aire. Jamás había sentido algo tan sucio, tan dominante, tan perfectamente degradante... y justo eso era lo que lo tenía al borde de otra erección en segundos.