Michelle B se deja empotrar hasta el fondo con las tetas nuevas
No aguanto más cuando veo esas tetas falsas rebotando frente a mí, y Michelle B lo sabe bien. Se agacha de rodillas, me agarra la polla dura y se la mete entera de golpe mientras susurra que alguien podría entrar en cualquier momento. El riesgo de que nos pillen hace que sus gemidos sean más fuertes, pero ella tapa su boca con una mano mientras yo le follo el coño mojado sin piedad. Sus tetas saltan con cada embestida, y cuando la pongo en perrito, el sonido de mis bolas chocando contra su culo resuena en la habitación. Escuchamos pasos en el pasillo y ella se queda quieta, pero no me detengo, sigo metiéndosela hasta que sus muslos tiemblan. Le lamo el culo y le meto los dedos mientras ella gime en silencio, mordiendo la almohada. En más de 21 minutos, la hago correrse tres veces, y cuando por fin me corro en su boca, ella me mira con esa sonrisa de puta satisfecha y dice: '¿Y si vuelven a pillarnos?'.