Chofer de bus se folló a la pasajera en el asiento trasero
La vi subir al bus cuando ya estaba empezando mi turno y supe que era una mala idea mirarla. Samanthax tenía esos labios carnosos y el culo perfecto, y cada vez que el bus frenaba, su falda se subía un poco más. Cuando se sentó atrás, le dije que el asiento estaba reservado, pero era mentira—solo quería que se acercara. Ella lo notó, me sonrió con complicidad y se pasó la lengua por los labios. Sabía que esto estaba mal, pero no pude resistirme a agacharme frente a ella, levantarle la falda y hundir la cara en su coño mojado. Gemía suavecito, agarraba mi pelo, y yo la lamía como si no hubiera un mañana. Después de chupársela hasta dejarla temblando, la puse a cuatro patas en el asiento, le abrí las nalgas y le metí la polla hasta que se le cortó la respiración. La escuchaba gemir, el bus se movía, y yo la follaba como si fuera la última vez. Cuando me corrí dentro, ella me miró con esos ojos de puta satisfecha y me dijo que tenía que bajarse en la próxima parada. Pero la próxima vez no habrá bus de por medio—la voy a empotrar contra la pared de mi departamento.