Tiel Mendez se sentó en mi polla como una diosa desafiante
Tiel Mendez me miró con esa sonrisa de puta que me vuelve loco y se subió encima sin avisar. Sabía que me encantaba cuando tomaba el control, pero esta vez fue diferente: me retó a aguantar todo lo que ella pudiera darme. Su coño estaba tan mojado que mi polla se deslizó hasta las pelotas de una sola embestida, y ella empezó a moverse como si quisiera romperme en dos. Yo le aguanté la mirada mientras sus tetas rebotaban frente a mí, y cada vez que bajaba, gemía como una loca. Le dije que no iba a correrme tan fácil, pero ella solo se rió y apretó más fuerte con sus muslos. Sentía cómo su culo se contraía alrededor de mi verga, y cada vez que subía, dejaba escapar un jadeo que me volvía más duro. Le metí la mano en el pelo y tiré hacia atrás para que me mirara mientras la empotraba contra el colchón, pero ella no se dejó dominar: se dio la vuelta y se sentó otra vez, cabalgándome como si fuera su puto juguete. Sus gritos llenaron la habitación cuando le metí los dedos en el culo, y entonces supe que estaba a punto de explotar. Le dije que iba a llenarla entera, y ella solo me miró con esos ojos de zorra mientras se corría sobre mi polla, apretando hasta que no pude aguantar más y le solté toda mi leche adentro.