Mamada caliente a viejo negro con sombrero francés
La puta se arrodilló frente al viejo negro, mirándole la polla enorme y dura que sobresalía bajo el pantalón ajustado mientras él se acomodaba el sombrero francés con una sonrisa pícara. Sus labios carnosos se abrieron para chupar con fuerza el glande grueso, sintiendo cómo la verga palpitaba contra su lengua mientras lo tragaba hasta el fondo. El viejo le agarraba la cabeza con las manos, empujándola más adentro, haciendo que la saliva le chorreara por la barbilla mientras gemía con cada embestida. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, y él no podía evitar mirar cómo su polla desaparecía entre esos labios húmedos. La puta lo mamaba como una profesional, usando la mano para acariciar los huevos peludos mientras chupaba con más fuerza, sintiendo cómo el viejo se ponía cada vez más duro. De repente, él gruñó fuerte y le agarró el pelo, corriéndose en su boca con un chorro caliente que ella tragó sin parar. La leche espesa le llenó la garganta mientras él se sacudía de placer, y ella se limpió los labios con el dedo, sonriendo satisfecha. El sombrero francés se había torcido, pero a ninguno de los dos les importaba, solo querían seguir follando hasta que no pudieran más.