Home Variados Abuelas de tetas grandes se empotran sin piedad

Abuelas de tetas grandes se empotran sin piedad

17:04 1080P 0 Variados
coño mojadotetas grandespolla durachupar vergaempotramiento salvajecorrida sin controltetas caídasabuelas cachondasculo arrugadoviejas borrachas
Estúdio Dominicwood
Atores Dominicwood

El viejo sofá del centro de día crujía cada vez que la abuela gorda de pelo plateado se sentaba encima de él, pero nadie le decía nada porque todos sabían que, después de dos copitas de anisete, a doña Mercedes le salía el diablo por la boca... y por el culo. La primera en acercarse fue la más descarada, abriéndose la bata blanca que apenas cubría sus tetas caídas pero firmes como globos llenos de leche, mientras se lamía los labios pintados con carmín barato. Le agarró la polla flácida a su compañero —que solo llevaba puestos unos calzoncillos de algodón viejo— y se la metió en la boca sin avisar, chupando con desesperación hasta que el viejo gruñó y empezó a endurecerse entre sus encías. Las otras dos abuelas, con las bragas ya empapadas y los muslos temblorosos, se quitaron las medias de red y se sentaron a horcajadas sobre sus rodillas, frotando sus coños peludos y arrugados contra sus muslos mientras sus manos arrugadas le arrancaban los botones de la camisa. Una de ellas, la más alta con bigote pintado, le escupió en la polla antes de girarse y ofrecerle su culo redondo y pálido, pidiendo a gritos que la empotrara sin miramientos. Él, con los ojos inyectados en sangre por el alcohol y la lujuria, la agarró por las caderas y le clavó la verga hasta el fondo, haciendo que la anciana soltara un aullido de placer mezclado con dolor mientras las otras dos le lamían los huevos y le susurraban obscenidades al oído. Las embestidas eran brutales, cada golpe resonaba en el salón de ancianos como un tambor, y el sofá se movía de un lado a otro mientras las tetas de doña Mercedes botaban al ritmo de cada empujón. Ella, con los pezones duros como piedras y la boca abierta en un gemido continuo, se corrió primero con un chorro de leche espesa que le resbaló por los muslos, pero eso solo las excitó más. La que estaba sentada en su regazo se levantó de golpe, dejando un rastro de flujo en los calzoncillos del pobre viejo, y se puso de pie sobre la mesa de centro, ofreciéndole su coño abierto y tembloroso para que la reventara de una vez por todas. Él, ya al borde del colapso, se acercó como un animal y le clavó la polla hasta la garganta, ahogándola en sus propios fluidos mientras las otras dos le agarraban las pelotas y se las apretaban hasta que, con un rugido gutural, se vació dentro de la última abuela, llenándole el útero de semen espeso que se le escurría por las piernas flacas mientras las ancianas se reían a carcajadas, satisfechas y completamente borrachas.

Vídeos Relacionados
Comentários
Deixe seu comentário sobre "Abuelas de tetas grandes se empotran sin piedad"
Seja o primeiro a comentar!
 

📚 Adicionar à Playlist