Lula provocando a German hasta que la Empotró en Misiónero
Lula sabía exactamente lo que hacía cuando se puso ese vestido ajustado que marcaba cada curva de su culo enorme. Desde la mañana, no paró de rozarse contra German, de mandarle fotos de su vagina mojada con la tanga a medio caer, de gemir exagerado cuando él pasaba cerca. Lo miró fijamente mientras se mordía el labio, bajando la mirada a su polla dura, hasta que él ya no aguantó más. La tiró en la cama de una vez, le arrancó las bragas de un tirón y se la metió entera de golpe, sintiendo cómo mi coño se estiraba alrededor de su verga gruesa. Cada embestida me hacía gritar, con sus pelotas golpeando mi culo gordo, hasta que sus caderas golpeaban las mías sin parar. German me agarró de las tetas mientras me follaba, apretando mis pezones duros entre sus dedos, y yo arqueé la espalda para que entrara más profundo, hasta que pude sentir cómo su polla rozaba cada rincón de mi vagina. Más de 18 minutos de escena, y cuando por fin se corrió, lo hizo dentro de mí, llenándome con chorros calientes de semen hasta que mi coño rebosaba. German jadeaba, con la polla todavía palpitar dentro de mí, como si no quisiera salir nunca. Pero lo que más me excitó fue ver cómo se le quedó esa mirada perdida después, sabiendo que todo lo había provocado yo. Ni siquiera pudo moverse, solo se quedó ahí, temblando, mientras yo me reía de lo bien que me había salido el plan.