Anal furtivo con la invitada que no resistió a Johnny
El olor a alcohol y sudor en el aire, los murmullos de la fiesta se pierden cuando te arrinconas con Tina en el pasillo oscuro. La miras fijamente, ella muerde su labio inferior, sabes que esto está mal pero no puedes parar. Le susurras al oído, le dices que te encanta su culo apretado, y ella gime bajito mientras te agarra la polla por encima del pantalón. La empujas contra la pared, le levantas el vestido y le bajas el tanga con los dientes, sintiendo cómo su coño ya está mojado. La pones de cuatro patas en la cama, le separas las nalgas y le metes los dedos para prepararla, escuchando sus gemidos ahogados. Cuando le metes la polla de una estocada, ella grita pero te pide más, te clava las uñas en la espalda mientras la empotras contra el colchón. En más de 10 minutos de escena, le das duro por detrás, sintiendo cómo su culo se ajusta a cada embestida, hasta que te corres dentro de ella mientras le chupas el cuello. Al terminar, Tina te mira con los ojos vidriosos, sabiendo que esto no debería haber pasado, pero no puede evitar sonreír mientras te dice que fue lo mejor que ha hecho en años.