Me monté como una loca en la mesa hasta explotar de placer con Mefantasy
Me agarro de la mesa con las manos sudadas, sintiendo cómo mi coño se abría de par en par contra la superficie dura mientras Mefantasy me miraba con esos ojos de puto que tanto me calientan. Sabía que esto estaba mal, que no debería estar aquí, pero no podía parar de moverme, de restregar mi clítoris hinchado contra la madera fría, sintiendo el roce justo donde más lo necesitaba. Los gemidos salían de mi garganta como si no tuvieran fin, ahogados solo por el sonido húmedo de mi carne chorreando sobre la mesa, cada empujón más fuerte, más desesperado, como si quisiera castigarme por lo sucia que soy. Mefantasy me agarraba de las caderas, marcándome los dedos en la piel, y yo solo pensaba en correrme, en sentir ese alivio que solo viene cuando te dejas ir por completo. El orgasmo me golpeó como un tren, sacudiéndome entera, y en ese momento solo importaba el calor que subía por mi vientre, el sudor pegándome la ropa al cuerpo, la voz de Mefantasy susurrándome al oído que soy una perra insaciable. Cuando por fin me dejé caer, todavía temblando, ni siquiera me importaba el desastre que había hecho en la mesa, solo el pensamiento de que esto, esto no se puede repetir... pero sé que lo haré.