La novia audiciona y termina con el culo bien rojo
Ella llegó con su vestidito de princesa, creyendo que iba a ser la que evaluaba, pero terminó con las nalgas al aire y gritando como una perra en celo. Desde que entró, él notó sus muslos pálidos y su piel tan blanca que casi brillaba bajo la luz, pero lo que más le llamó la atención fue ese culo redondo y firme que se movía con cada paso. No tardó en bajarle el tanga y empezar a azotarle las nalgas, haciendo que el sonido de la carne golpeando resonara en toda la habitación. Ella gemía fuerte, pero él no se detuvo, solo le abrió más las piernas y le metió los dedos en ese coño ya mojado. La princesa se convirtió en una puta que suplicaba por más, y cuando él le dio la vuelta y le empotró la polla hasta el fondo, ella no pudo evitar morderse los labios para no gritar. Las embestidas eran brutales, el culo le ardía, pero cada azote solo la hacía más caliente. Él le agarró el pelo y le tiró la cabeza hacia atrás mientras le follaba sin piedad, y cuando por fin se corrió, lo hizo con tanta fuerza que ella sintió el calor de su leche en las nalgas. Al final, quedó exhausta, con el culo rojo y el coño palpitando, sabiendo que nunca más volvería a ver a ese hombre de la misma manera.