Tatuada de ojos verdes se traga la verga y le clava la cara
La tatuada de pelo rizado y ojos verdes que brillan como esmeraldas no podía resistirse a esa polla gruesa y venosa que su novio le ofrecía con descaro. Se arrodilló frente a él, con sus tetas turgentes y los pezones perforados rozando el suelo, y se metió la verga hasta la garganta mientras su coño se mojaba de pura excitación. Las embestidas eran brutales, la saliva le caía por la barbilla y sus gemidos ahogados resonaban en el cuarto mientras él le agarraba el pelo con fuerza. El espejo reflejaba su culo prieto moviéndose al ritmo de las penetraciones, con el tanga ya hecho jirones y la piel enrojecida por los azotes. Cuando él no aguantó más, la volteó y le empotró el culo contra el espejo, haciendo temblar el marco con cada embestida profunda. La tatuada gritaba como una puta en celo, con la cara llena de moretones por los golpes de cadera, hasta que él se corrió en su cara, pintándole los labios con su leche espesa. Ella se lamió los restos con una sonrisa perversa, sabiendo que esa sesión de sexo salvaje apenas había comenzado.