Mi papi me enseña a chupar su gruesa verga
Llevaba días sintiendo su mirada ardiente cada vez que pasaba por mi casa, pero nunca imaginé que hoy me agarraría por el brazo y me llevaría a su cuarto con esa sonrisa pícara. Antes de que pudiera reaccionar, me empotró contra la pared y me bajó el pantalón hasta los tobillos sin decir ni pío, dejando mi coño al aire y mi boca lista para lo que viniera. Me dijo al oído con voz ronca que esta era mi primera lección y que tenía que aprender bien, porque después no habría piedad. Antes de que pudiera protestar, ya tenía su gruesa verga en la mano, acariciándola mientras me miraba fijamente a los ojos, como si supiera que estaba a punto de perder la virginidad de la boca. Sentí el primer golpe en mis labios, caliente y palpitante, y al abrir la boca para probarla, noté que ya estaba empapada por el solo hecho de sentirla cerca. La textura me sorprendió, dura como el mármol pero suave como la seda al mismo tiempo, y al primer lametón sentí cómo su sabor salado me recorría la lengua, mezclado con ese olor a hombre sudado que me excitó aún más. Me ordenó que la agarrara con las dos manos y que empezara a moverla de arriba abajo, mientras él gemía y me agarraba del pelo para guiar mis movimientos, diciéndome que así se hace, que así se chupa una verga como Dios manda. Cada vez que se la metía hasta la garganta, sentía arcadas, pero él no me dejaba retroceder, apretándome la cabeza contra su cadera hasta que por fin logré tragarla entera sin ahogarme, sintiendo cómo su gruesa cabeza golpeaba mi paladar. Los gemidos de él se volvieron más fuertes, más urgentes, y yo me di cuenta de que estaba disfrutando tanto como yo, así que aceleré el ritmo, lamiendo la punta cada vez que salía para luego tragármela de nuevo, sintiendo cómo su verga se ponía más dura y más caliente en mi boca. Él se corrió sin avisar, llenándome la boca con chorros espesos que tuve que tragar a la fuerza, mientras él me miraba con esa sonrisa satisfecha y me decía que la próxima vez sería mi coño el que recibiera toda su atención.