La ninfeta Jully se excita sola hasta no poder parar
El roce del vibrador en su coño húmedo era música para sus oídos, un gemido ahogado escapaba de sus labios mientras sus dedos se hundían entre sus pliegues mojados. Jully, una brasileña de curvas que volvían locos a cualquiera, había pasado el día entero provocando a todos con sus fotos, vistiendo ropa que apenas ocultaba sus tetas perfectas y rozándose contra quienes pasaban. Sabía que la estaban deseando, pero hoy quería disfrutar sola, sin nadie que la interrumpiera. Se quitó el short, dejando al descubierto su culo respingón y su coño ya listo para ser follado, aunque solo fuera por sus propios dedos. El vibrador vibraba contra su clítoris, haciendo que su respiración se acelerara, los muslos le temblaban mientras se arqueaba hacia atrás, buscando más presión, más placer. Sus tetas rebotaban con cada movimientos de sus caderas, los pezones duros como piedras, rogando por atención. No aguantaba más, el orgasmo la golpeó como un rayo, su coño se contraía alrededor de sus dedos, chorreando de lo mojada que estaba. 'Mierda... sí... justo así', murmuró entre dientes, sabiendo que mañana volvería a provocarlos, pero hoy había ganado ella.