El profesor negro le dio una clase de verga que no olvidará
El tipo entró con esa polla negra enorme que no podía esconder, y desde el primer momento supo que iba a dejarla mojada. Lalla Potira, con su culo apretado y sus tetas rebotando, se arrodilló frente a él sin pensarlo dos veces, chupando esa verga gruesa como si fuera el último trago de agua en el desierto. El profesor, con una sonrisa de satisfacción, le agarró el pelo y empezó a follarle la boca sin piedad, metiéndosela hasta que las lágrimas le brotaron. Pero esto no era solo una clase: era venganza. Ella lo había visto con otra, y ahora le iba a demostrar quién mandaba. En más de 10 minutos de escena, la empotró contra la moto del cornudo, haciéndola gemir tan fuerte que los vecinos debieron escuchar. Cada embestida era más profunda, cada gemido más desesperado, hasta que él le llenó el coño de leche caliente mientras ella se corría como una perra en celo. La próxima vez, será peor. Mucho peor.