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La máquina de follar casi me parte el culo en dos

6:55 1080P 9 Gay
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Estúdio Sasha Earth
Atores Sasha Earth

El chaval se agarra a los barrotes de la cama con los nudillos blancos mientras la máquina de pollas sintéticas no para de embestirle el culo con golpes secos que le hacen saltar el alma. La máquina gruñe como un motor a punto de reventar y él no puede hacer otra cosa que gemir con la boca abierta, los labios brillantes por el sudor y las tetas de silicona pegándosele al pecho cada vez que el dildo lo empala hasta el fondo. El tipo lleva un tanga de encaje negro que ya está empapado en leche de verga porque no ha parado de babearle desde que empezó el video, con la máquina clavándole el plástico duro una y otra vez sin piedad. Las embestidas resuenan en toda la habitación como golpes de martillo sobre madera vieja mientras él arquea la espalda y le escupe un chorro de babas que le caen sobre los muslos temblorosos. La máquina no tiene piedad, sube la velocidad hasta que el culo del pobre se convierte en una rosquilla abierta que no para de chorrear lubricante mezclado con sus propias babas. Él intenta aguantar los gritos, pero cuando la máquina le clava el dildo anal hasta la próstata, un espasmo le recorre el cuerpo de pies a cabeza y se corre sin poder evitarlo, con la leche saliéndole a chorros entre los muslos y manchando el tanga que ya no puede contener nada. La máquina sigue sin parar, como si estuviera programada para destrozarle el ojete hasta que no quede ni rastro de dignidad en aquel cuerpo tembloroso que se retuerce entre gemidos ahogados y espasmos de placer. Al final, cuando la máquina por fin se detiene, él queda tirado sobre la cama, con el culo rojo y abierto, la polla flácida pero aún goteando, y el tanga hecho un trapo pegado a la piel mientras respira como un perro después de una carrera. La máquina se queda quieta, pero el daño ya está hecho: el ojete le duele como el infierno y las nalgas le tiemblan cada vez que se mueve, aunque no puede evitar sonreír porque, joder, qué bien le ha sentado el castigo de esa máquina despiadada.

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