Novio con esmoquin descarga su rabia en el culo
El tipo lleva el esmoquin aún puesto, pero la chaqueta ya le cuelga por los hombros mientras arrastra a Draven contra el espejo del baño con una mano en el cuello y la otra enredada en su pelo grasiento. La polla le late como un martillo neumático desde que el novio lo vio bajarse los pantalones del smoking, mostrando un culo peludo que le hizo babear como un perro en celo. Draven ni se inmuta, se deja caer de rodillas con un suspiro de puta experta y le chupa la verga hasta que el prepucio se le llena de babas espesas, saboreando el sudor salado mezclado con gotitas de líquido preseminal que ya le goteaban por los huevos. El novio gruñe como un animal, le agarra de las caderas y lo empala contra el lavabo, clavándole la polla hasta el fondo mientras los testículos le golpean el culo al ritmo de cada embestida seca y brutal. Draven gime con la boca medio llena, con la lengua colgando y los ojos vidriosos, sintiendo cómo el prepucio se estira hasta casi reventar con cada envite que le parte el coño por la mitad. La espalda le arde donde el novio lo sujeta con dedos como tenazas, y el espejo empañado refleja su cara de putón satisfecho mientras se la clavan sin piedad, con los muslos temblorosos y el coño ya completamente empapado en jugos que resbalan por las piernas. El novio acelera el ritmo, resoplando como un toro en celo, hasta que la cabeza de su verga se hincha como un globo a punto de reventar dentro de ese culo goloso que lo traga sin dejar escapar ni una gota. Draven se corre primero, con un espasmo que le contrae el ano alrededor de la polla mientras un chorro blanco le brota de la boca y le resbala por la barbilla, mezclado con sus propios gritos ahogados. El novio no aguanta más, clava las uñas en las nalgas peludas y se corre dentro con un rugido animal, llenándole el recto de leche espesa que le chorrea por las piernas cuando el novio se saca la polla con un gemido final, dejando un rastro de semen baboso entre sus muslos. Draven se queda ahí, jadeando con la mejilla pegada al azulejo frío, con el culo abierto y palpitante, mientras el novio se limpia la polla en su pelo antes de abrocharse el pantalón del smoking como si nada hubiera pasado, aunque la mancha en el suelo del baño delata que la fiesta recién empieza.