Gordo musculoso domina al flaco en fiesta sudada
El negro tatuado con barba y abdominales marcados no pudo resistirse cuando el flaquito en shorts ajustados se le tiró encima sudando la gota gorda en la pista del gimnasio... Sus manos grandes y callosas le agarraron el culo prieto al moreno de piel canela mientras le mordisqueaba el lóbulo de la oreja susurrándole guarradas al oído. El olor a sudor barato y colonia barata se mezclaba con el aroma fuerte de su verga ya dura como piedra que le restregaba contra el muslo fibroso del flaco, haciéndolo gemir sin control. El moreno lo empujó contra la pared pegajosa de sudor con su cuerpo gigante, arrancándole los pantalones cortos de un tirón para dejar al descubierto un culo pequeño pero bien apretado que le rogaba ser empotrado. Con las manos sudadas le separó las nalgas para escupirle en el agujero antes de clavarle la polla gruesa y venosa sin piedad, escuchando cómo el flaco gritaba de placer mezclado con dolor mientras sus piernas temblaban como gelatina. El negro le agarró de la melena grasienta y le metió la verga hasta la garganta mientras le ordenaba que se agachara y se dejara follar como una perra en celo, sintiendo cómo el culo estrecho se le contraía cada vez que le embestía hasta el fondo. Entre gemidos ahogados y sudor resbaladizo, el moreno le escupió en el agujero otra vez antes de correrse dentro con un rugido animal, llenándole las tripas de leche caliente mientras el flaco se corría en el suelo temblando. Las gotas de semen le resbalaban por las piernas flacas mientras se dejaba caer contra el espejo del gimnasio, jadeando como un perro con la lengua afuera. El negro se limpió la polla con su camiseta sudada antes de darle un cachetazo en el culo al flaco y mandarlo a limpiarse con la lengua en el baño, dejando el lugar como una pocilga después del revolcón.