Juego de provocación: la novia lo vuelve loco antes del sexo animal
El sonido de sus tacones golpeando el suelo mientras caminaba al baño fue la primera señal de que Vaishnavy tenía planes. Llevaba toda la tarde enviándole fotos con el vestido ajustado, rozando su polla cada vez que pasaba junto a él, susurrándole promesas perversas al oído. Imagínate que ves cómo se arrodilla frente a ti, su boca húmeda tragándose tu verga sin piedad, mientras sus manos agarran ese culo gordo que tanto te encanta. Ella sabía que no aguantarías, que en cualquier momento la iba a empujar contra la pared, le iba a abrir las piernas y le iba a meter la polla hasta hacerla gemir. Y así fue: en más de 10 minutos de escena, te vas a poner durísimo cuando la veas montándote en cuatro patas, su coño mojado chupando cada centímetro de tu carne, mientras la sujetas de las caderas y la empotras con fuerza. Vaishnavy se retorcía, suplicando más, pero tú no tenías prisa: le lamías la espalda, le mordía el cuello, le metías los dedos en el culo para prepararla bien antes de soltarle tu corrida en el fondo. Cada movimiento era calculado, cada gemido una provocación deliberada. Al final, cuando te corrías dentro de ella, Vaishnavy solo podía pensar en lo bien que le había salido su juego: lo había vuelve loco, lo había dejado temblando, y ahora tenía lo que quería. No era solo el orgasmo, era el poder de saber que podía reducirte a nada con solo una mirada.