Amiga de la infancia se queda a dormir y todo cambia
A medianoche en la habitación de la casa familiar ella y su mejor amigo apagan la luz tras una larga charla. Los padres duermen al otro lado del pasillo y cualquier ruido podría delatarlos. Él se acerca en la oscuridad y sus dedos rozan la piel de ella por debajo de la manta. Ella contiene el aliento mientras él le susurra órdenes en voz baja y profunda. Pronto la mano de él baja hasta su coño y encuentra todo empapado de anticipación. Ella se muerde el labio para no gemir cuando él introduce dos dedos y los mueve con lentitud. El riesgo de que alguien entre en cualquier momento los obliga a moverse con sigilo. Él saca la polla dura y la presiona contra sus labios húmedos para que ella la chupe en silencio. Luego la gira boca abajo y le levanta el culo para penetrarla de lado. Ella siente cada centímetro entrando despacio mientras escuchan el crujido de la cama. En más de 40 minutos de escena el ritmo aumenta poco a poco hasta que los cuerpos chocan con suavidad contra las sábanas. Los gemidos quedan atrapados en las almohadas y las respiraciones se vuelven más pesadas. Él la agarra de las caderas y la empotra más profundo cada vez que ella aprieta. El placer crece hasta que él se corre dentro de ella con un gruñido contenido. Ella tiembla debajo de su peso mientras él se queda quieto y acaricia su espalda.