Gonzi le parte el culo a la puta con tetas enormes en el auto
El olor a cuero del asiento se mezclaba con el perfume barato de ella, que no aguantaba más las ganas de que le metieran la polla hasta las pelotas. Llevaba días mirándolo con esos ojos de puta hambrienta, rozándose contra él cada vez que podía, hasta que por fin se decidieron a follar en el auto de un amigo. Gonzi no perdió tiempo: le bajó el thong con los dientes, le abrió el culo con las manos y le metió la lengua en el ojete mientras ella gemía como una perra en celo. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo le chupa la polla como si fuera un helado, tragando cada gota de leche espesa. Imagínate el sonido de las nalgas chocando contra su vientre, el ruido mojado de la panocha cuando la empotra de a cuatro patas, el crujido de los asientos cuando ella se monta como una amazona salvaje. Gonzi la voltea, le levanta las piernas y le clava la verga hasta hacerle tocar el cuello del útero, mientras ella grita que no puede más, que se va a correr. Pero él no para: le agarra las tetas enormes, le aprieta los pezones y le mete la polla en la boca para que la chupe como una profesional. Cuando por fin se corre, ella piensa que nunca había sentido un placer tan intenso, que no quiere que esto termine.