Follando a mi novia en el sofá de mi suegra
—¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a dar, cariño?— le susurras al oído mientras la empujas contra el sofá de su madre, sintiendo cómo su culo pequeño pero firme se ajusta perfecto a tus manos. La agarras de las caderas y la obligas a arquearse, mostrando ese coño mojado que ya está listo para ti. Te la metes de una estocada, sintiendo cómo sus paredes se aprietan alrededor de tu polla, y ella gime fuerte, mordiéndose el labio para no hacer demasiado ruido. Pero no te importa, porque quieres que Lady Milf sepa exactamente lo que está pasando en su propia casa. La empiezas a embestir con fuerza, escuchando el sonido de sus nalgas chocando contra tus muslos, mientras ella se agarra de los cojines para no caer. —Más duro— te exige, y tú obedeces, acelerando el ritmo hasta que sus gemidos se vuelven incontrolables. Le das la vuelta y la pones de rodillas, metiéndosela por detrás mientras le jales el pelo, sintiendo cómo su culo rebota con cada embestida. La escuchas gemir tu nombre, suplicándote que no pares, y tú no lo haces, porque quieres que se corra antes que tú. La agarras de las tetas pequeñas pero firmes y las aprietas, sintiendo cómo sus pezones se endurecen bajo tus dedos. —Córrete ya— le ordenas, y ella obedece, sacudiéndose entera mientras su coño se aprieta alrededor de tu polla. Tú no te detienes, follándotela hasta que sientes que no puedes más y te corres dentro de ella, llenándola entera. Cuando terminas, te das cuenta de que la madre de Lady Milf está en la puerta, mirándolos con una mezcla de shock y excitación.