Dos putas calientes se abren para un macho en 3d
Aimee y Maddy llegaron a Sandy Bay con el coño chorreando de ganas de que les metieran hasta el fondo, pero no imaginaban que Tyler las iba a dejar más mojadas que un chaparrón en el trópico. La morena se le tiró encima primero, con los labios rojos bien pegados a su polla mientras él le agarraba el culo con fuerza y le clavaba los dedos en la carne, haciendo que gemiera como una perra en celo. La rubia no se quedó atrás: se puso de rodillas en el suelo de madera, con las tetas rebotando al ritmo de cada lametón que le daba a los huevos del cabrón, que olían a sudor y a sexo sucio. Tyler les ordenó que se pusieran en cuatro, con el culo bien alto y la espalda arqueada, y ahí sí que se volvió loco: una mano en cada cadera, empujando su verga gruesa y venosa entre los dos coños empapados, primero en una y luego en la otra, mientras ellas chillaban y se retorcían como locas. La morena no pudo aguantar más y se corrió gritando, con los muslos temblando y el líquido resbalando por sus muslos, pero Tyler no se detuvo: la sacó de golpe y le metió la polla hasta la garganta a la rubia, que tragó como si le fuera la vida en ello, con los ojos llorosos y las babas cayéndole por la barbilla. Cuando ya estaban a punto de desmayarse de lo intenso, las empujó contra la pared, les levantó una pierna a cada una y les clavó la verga hasta el fondo, sintiendo cómo los coños se le cerraban como tenazas alrededor de su carne palpitante. Las dos se corrieron al mismo tiempo, con los fluidos mezclándose en el suelo y Tyler descargando su leche caliente en sus culos ardientes, dejando todo hecho un desastre de gemidos, sudor y semen pegajoso. No hubo ni un segundo de respiro: mientras una se limpiaba la boca con la manga del vestido, la otra ya le estaba chupando los huevos con avidez, lista para empezar de nuevo.