Femboy travesti se deja empotrar con polla enorme
Desde que entró por la puerta con ese ajustado body de licra rosada que le marcaba cada curva del culo prieto, él no pudo evitar morderse el labio al ver cómo ese coño falso se le escurría entre las piernas cada vez que caminaba. Ella, que ya venía con las bragas empapadas de solo imaginarse lo que pasaría, se acercó con una sonrisa pícara mientras se quitaba el sujetador para dejar al aire unos pezones duros como piedras. Sin perder tiempo, él la agarró de la cintura con fuerza y la estrelló contra la pared del pasillo, haciendo que sus tetas falsas rebotaran con cada embestida brutal que le clavaba por detrás. Ella gritaba como una perra en celo, con la boca abierta dejando escapar gemidos ahogados mientras él le arrancaba el tanga de un tirón y le metía la verga hasta el fondo, sintiendo cómo su culo apretado se estremecía con cada hostia. El sonido de los azotes resonaba en el cuarto junto con los jadeos de ella, que no paraba de mover las caderas para empalarse más hondo mientras él le apretaba los pechos con saña. La polla, gruesa y venosa, le estiraba el coño falso hasta límites que hacían que ella se corriera en chorros espesos, mojándole las piernas y manchando el suelo de leche espesa. Él, lejos de detenerse, la levantó en vilo y la empotró contra el espejo del baño, donde los dos se veían reflejados: ella con los ojos vidriosos de placer, él con la cara roja de tanto sudor y esfuerzo mientras le clavaba la verga hasta dejarla sin aliento. Cuando por fin se corrió dentro de ese coño falso que no paraba de apretarle, ella se dejó caer al suelo con las piernas temblorosas, jadeando y con la boca llena de babas mientras él le escupía en la cara y le ordenaba que se limpiara con la lengua. El video termina con ella chupándole la polla hasta dejarla reluciente, tragando cada gota de semen que le brotaba mientras él le agarraba el pelo con fuerza y le repetía que era su puta favorita.