Escorpión hembra recibe polla enorme y dura
La escorpión hembra, con su caparazón brillante y cola en alto, se retuerce sobre la arena caliente mientras él se acerca con la polla ya bien dura y goteando. Ella levanta su abdomen mostrando el coño rosado y chorreante, listo para recibirlo, y sus pinzas se crispan de excitación cuando él la agarra por el lomo con fuerza bruta. El primer empalamiento es brutal: la cabeza de su verga gruesa rasga sus labios hinchados hasta lo más profundo, arrancándole un gemido agudo que vibra en el aire seco del desierto. Ella contrae sus patas traseras alrededor de su cintura mientras él la embiste con embestidas profundas y secas, haciendo que su culo vibre con cada golpe seco. La arena salpica alrededor mientras él la levanta del suelo, clavándola contra la roca con sus garras, y su coño empapado no para de gotear líquido caliente que resbala por sus muslos peludos. Él gruñe como un animal salvaje, mordisqueando el aguijón de su cola antes de hundirse otra vez en su carne palpitante, sintiendo cómo su coño lo aprieta con espasmos furiosos. Los sonidos son obscenos: carne chocando contra carne, suspiros entrecortados mezclados con el crujido de la arena bajo sus cuerpos, y el olor a sexo caliente llena el ambiente mientras él acelera el ritmo. Ella se corre primero, sacudiéndose como poseída, con chorros espesos de leche blanca brotando entre sus patas, pero él no se detiene, sigue empotrándola sin piedad hasta que sus propios huevos se contraen y descarga dentro de ella con un rugido gutural. La escorpión queda temblando, con las patas flojas y el coño bien abierto, mientras él se retira con la polla brillante de fluidos mezclados, dejando un rastro baboso sobre la arena.