Mi padrastro descubrió mi muñeca sexual y no pudo resistirse
El viejo cabrón entró sin tocar a mi habitación y se encontró con mi muñeca de silicona, toda mojada y lista para follar. Al verla con ese culo perfecto y las tetas firmes, no pudo evitar agarrar su polla dura y empezar a embestirla como un animal. La muñeca gemía con cada empujón, el sonido del coño chorreando se mezclaba con los jadeos del viejo mientras la empotraba contra la cama. Sus manos sudorosas apretaban las nalgas de la muñeca mientras su verga entraba y salía sin piedad, dejando marcas rojas en la piel falsa. El viejo gruñía como un cerdo, sintiendo cómo su corrida caliente salía disparada dentro del coño artificial. La muñeca seguía gimiendo, su cuerpo temblando con cada embestida brutal. Al terminar, el viejo se quedó mirando su polla flácida, todavía cubierta del líquido pegajoso de su placer. La muñeca, con el coño lleno de leche, quedó tirada en la cama, esperando la próxima follada. El viejo se limpió con una toalla y salió de la habitación, dejando el olor a sexo y sudor en el aire. Ahora sé que mi padrastro es un puto vicioso que no puede resistirse a un buen coño, aunque sea artificial.