David Wild me llenó de leche caliente en esta creampie salvaje
El sonido de su respiración agitada me puso la piel de gallina antes de que siquiera me tocara, y cuando sentí su polla dura rozándome el coño ya sabía que iba a ser una follada memorable. Cristina Sauvage, esa rubia de infarto, me miró con una sonrisa pícara mientras David me empujaba contra el colchón, y fue entonces que descubrí que su verga era más grande de lo que imaginaba. Al principio me costó acomodarme, pero cuando empezó a meterla de una estocada hasta que las caderas chocaron, sentí cómo mi concha se abría para él como nunca. Gemí sin control mientras me empotraba contra el colchón, sintiendo cada centímetro de su polla gruesa llenándome por completo. David gruñía como un animal mientras me agarraba las tetas con fuerza, y yo solo podía arquearme para recibir más, más rápido, más profundo. En más de 20 minutos de escena, no hubo un segundo de calma: me chupó los pezones, me mordió el cuello y me hizo correrme tres veces antes de que él se dejara ir dentro de mí. Cuando terminó, su leche espesa se quedó dentro de mi coño, y aún ahora siento el calor de su corrida en mi vientre. Lo que más me sorprendió fue cómo su polla parecía crecer cada vez que me embestía, como si mi concha lo volviera más grande con cada empujón. Al final, solo quedó el olor a sexo en el aire y su semen escurriéndose por mis muslos.