Brixley Benz desafía al guardia de seguridad en un polvo salvaje
El sonido de sus tacones resonó en el pasillo cuando Brixley Benz pasó frente a mí, mirándome con esa sonrisa de puta que sabe que me tiene en sus manos. Me retó a ver si podía manejar lo que venía, y yo, con mi polla ya dura, acepté el desafío. La empujé contra la pared, le arranqué el vestido y le mordí los pezones hasta que gimió. Su coño ya estaba mojado, y cuando me arrodillé para chupárselo, ella me agarró del pelo y me obligó a ir más fuerte. La levanté y la empotré contra la pared, penetrándola de una estocada hasta que sus piernas temblaron. Se montó sobre mí en el suelo, cabalgándome con fuerza mientras yo le apretaba el culo. Cuando la puse en cuatro patas, le metí la polla hasta las pelotas mientras ella gritaba. Le di nalgadas hasta que su piel enrojeció, y cuando la volteé para follármela en misionero, le mordí los labios mientras la embestía sin piedad. Su coño se apretó alrededor de mi verga, y cuando me corrí dentro de ella, Brixley Benz gritó mi nombre como una puta en celo.