Aria Alexander domina a Michael Masters con su boca y su coño
Te la estás follando contra el escritorio de la oficina, sus gemidos ahogados en tu polla mientras te clava las uñas en la espalda. Sabes que esto está mal, que no deberías estar empotrándola así, pero no puedes parar. La agarras del pelo, obligándola a mirarte mientras te la chupa, sus labios estirados alrededor de tu verga, la saliva escurriendo por su barbilla. Sientes cómo su coño se aprieta alrededor de tu polla, mojada y caliente, y no aguantas más: la levantas de golpe, la sientas sobre el escritorio y te entierras hasta las pelotas en su vagina, haciendo que grite de placer. Michael Masters te mira con esa sonrisa de puto dueño, sabiendo que estás perdido por ella, que no puedes resistirte a su cuerpo. La empiezas a follar más fuerte, sus tetas rebotando con cada embestida, hasta que de pronto te dice: '¿Te gusta cómo te domino, perrito?', y eso te enciende aún más, haciéndote correrte dentro de su coño sin piedad.